Javi Bohórquez, director de comparsas de Juan Carlos Aragón: «Para borrarlo han hecho falta menos de 48 horas»

En estos días Cádiz espera que todo el mundo del Carnaval se pronuncie sobre Juan Carlos Aragón. Pero si hay alguna opinión que se esperaba con ansia es la de Javi Bohórquez, quien fuera director de comparsas para el autor.

Bohórquez ha utilizado sus redes sociales para expresarse, siendo muy crítico con todo lo acontecido en los últimos días y cuestiones como la retirada de honores, el cambio de nombre del colegio o la suspensión de homenajes.

«La velocidad del castigo», así comienza el texto. Y continúa que hay algo que lleva golpeándole en la cabeza los últimos días: «No la existencia de un debate sobre Juan Carlos Aragón. Ese debate puede existir y cada persona tendrá su opinión. Lo que me ha dejado helado ha sido la velocidad».

Para Bohórquez resulta sorprendente «la velocidad con la que una ciudad decide destruir públicamente a uno de sus autores más importantes». Y resume: «En menos de 48 horas vimos: suspensión de homenajes, retirada de honores, eliminación de reconocimientos, petición para quitar el nombre de un colegio, y una exposición pública feroz contra alguien que lleva siete años fallecido y que ya no puede defenderse».

Terreno de batalla política

Por esta rapidez, precisamente, afirma que «más difícil me resulta pensar que aquí solo haya memoria, reflexión o justicia». «Cádiz conoce perfectamente quién fue Juan Carlos Aragón. Lo conocía cuando estaba vivo y lo siguió conociendo cuando murió», asegura.

Y, sobre esto, critica a quienes aparecieron con homenajes cuando murió mientras que, estando vivo, mantenían distancia con él por ser incómodo. «Cuando Juan Carlos vivía era incómodo. Era libre. Era crítico. Le cantaba a todos. No pertenecía a nadie».

«Homenajes. Reconocimientos. Medallas. Documentales. Colegios. Actos institucionales. Discursos emocionados. Políticos de todos los colores queriendo colocarse cerca del mito. Porque Juan Carlos pasó de ser incómodo a convertirse en patrimonio sentimental de un pueblo entero».

Bohórquez también se lamenta de que la figura de Juan Carlos Aragón se haya convertido en terreno de batalla política. Para el comparsista, lo verdaderamente tristes es «que un hombre muerto termine siendo utilizado como arma arrojadiza en mitad de una pelea por el poder. Porque los hechos no han cambiado. La sentencia existía entonces también. La conocían quienes hoy se escandalizan».

«No estamos viendo un debate sereno ni profundo sobre memoria, ética o ejemplaridad pública», opina. Y sobre esto, añade que «estamos viendo cómo en apenas dos días se decide borrar décadas de cultura popular, de carnaval, de pensamiento crítico y de historia gaditana sin el menor matiz ni la menor reflexión colectiva».

«La condena existió»

También aclara que no escribe «para negar hechos ni sentencias». «La condena existió y Juan Carlos cumplió íntegramente con la Justicia», añade. Y como razón para el texto y la reflexión dice que «me niego a aceptar que una ciudad reduzca para siempre a una persona únicamente a su peor episodio».

Como íntimo amigo y persona cercana relata que «conocí a Juan Carlos de verdad. Compartí media vida con él. Dirigí muchas agrupaciones a su lado. Y precisamente por haber conocido al ser humano completo me rebelo ante la simplificación brutal que estoy viendo estos días».