Dona Dana, el alma de la fiesta en Touro (A Coruña) que no pierde el ritmo: «Era una romería»

Es la sala de todos y todas. De Massiel a Nueva Línea o Panorama, por Dona Dana han pasado grandes artistas nacionales y las mejores orquestas de Galicia para hacer disfrutar tanto a los habitantes de Touro como a los vecinos de los municipios más cercanos. Una discoteca histórica que sigue en activo en pleno corazón rural de Galicia.

Entrada del Pub Momo.

La sala salió adelante gracias al trabajo constante de sus cuatro socios fundadores (ayudados por sus familias y amigos) que, cuando cumplieron cierta edad, decidieron alquilarla. Más de 40 años en los que ha vivido épocas mejores y peores, pero en los que siempre ha regresado con fuerza para continuar la fiesta.

Dona Dana nació de la mano de Moire, Santiso, Enrique e Ignacio a finales de los años 70, aunque su inauguración no se produjo hasta 1981 porque se levantó de cero. Los cuatro socios compraron las fincas, encargaron el proyecto y presenciaron desde el inicio como surgía un referente de ocio en Galicia.

Ellos, además, se encargaron de darle vida a una discoteca en la que han bailado numerosas generaciones al ritmo de grandes artistas y orquestas. El ocio cambia, pero Dona Dana permanece: por ella han pasado varias gerencias hasta la actual, siempre con la música y la diversión en el centro.

El crecimiento de la sala

«Escapounos das mans, pero foi unha sorte«. Así lo explica Ignacio Codesido, exalcalde de Touro y una de las cuatro almas detrás de Dona Dana en sus inicios. Y es que su objetivo al principio era abrir una sala similar a la de Pontecarreira u As Cruces, más pequeñas, pero finalmente crearon una gran discoteca que ha llegado hasta nuestros días.

Un espacio «espectacular» en el que la gente de Touro se reunía para pasarlo en grande y que comenzó su andanza con buen pie y mucha expectación. Con una característica forma circular, la discoteca tiene dos alturas y una gran pista de baile para disfrutar de los conciertos en directo y los DJ.

La discoteca Dona Dana, en Touro.


La discoteca Dona Dana, en Touro.

Cedida

«Cando inauguramos era un chaval. O público era de todo tipo, de nenos de 16 ou 17 anos ata matrimonios, que viñan sobre todo ver a orquesta. Era unha romería. A xuventude máis intermedia era máis discotequera«, concreta Codesido.

Dona Dana, en los primeros años, abría sobre todo en los meses de más frío y lluvia y echaba el cierre a finales de mayo o principios de junio para dar paso a las fiestas patronales. «No 89-90 empezouse a abrir algo no verán a parte de arriba«, explica uno de los fundadores.

En esa época la discoteca abrió también la zona de «xardín«, que atrajo sobre todo a personas de Barcelona, Bilbao o Madrid que venían a pasar las vacaciones en Galicia. Dona Dana tenía una gran influencia no solo en municipios limítrofes, sino también en otros más alejados como Boimorto, Frades u Ordes.

«A sintonía do Dona Dana sacámola do El Noa Noa de Massiel. Era perfecta para nós«

Ignacio Codesido, uno de los cuatro fundadores de Dona Dana

Muchas de esas personas llegaban en sus coches particulares, que podían aparcar en una de las 1.400 plazas disponibles, mientras que otras hacían uso de los buses que los propietarios de la sala ponían a su disposición. Una forma de garantizar que los más jóvenes llegasen bien a casa, sin los riesgos que entrañan las carreteras de noche. «O transporte en bus debería subvencionarse«, defiende Codesido.

Orquestas y grandes artistas

Dona Dana era un referente para ir a ver a las grandes orquestas gallegas del momento, aunque por la discoteca también pasó la Orquesta de Xavier Cugat, llegada directamente desde Barcelona. Un espectáculo que muchos no podrían disfrutar si no fuese por este espacio en Touro.

Más allá de las formaciones que tanta vida dan al verano (y a las otras épocas del año) en Galicia, por Dona Dana pasaron otros grandes artistas como Rocío Dúrcal o Massiel. «A sintonía do Dona Dana sacámola do El Noa Noa de Massiel. Era perfecta para nós«, explica Codesido.

Una canción que para muchos siempre estará vinculada con esta sala que es conocida más allá de las fronteras de este concello rural, al que ha situado en el mapa de la fiesta gallega. Algo que acredita el hecho de que, con una gerencia anterior, se cambiase el nombre a La Isla con poco éxito.

Los cuatro socios fundadores gestionaron la sala durante más de tres décadas, y desde entonces ha pasado por varias manos que la han alquilado; las últimas, el pasado mes de diciembre. «Ogallá lle vaia moi ben«, señala Codesido.

Y es que la forma de divertirse y de salir de fiesta ha cambiado mucho desde que nació la discoteca hasta la actualidad. La gente no sale tanto de noche, pero también hay menos habitantes en los municipios rurales de los que se nutre Dona Dana: los buses han pasado de ir llenos a apenas llegar.

Los clientes, además, gastan menos dinero en copas, según trasladan varias fuentes del sector. «Dende que hai teléfono móbil, os chavales gastan menos«, asegura uno de los fundadores de la discoteca sobre cómo que ha cambiado la forma en la que se relacionan los jóvenes.

Zonas de marcha como Melide u Ordes también absorvieron mucha gente de los municipios de A Coruña. Residentes en Santiago, Vila de Cruces, Melide, Arzúa o Sigüeiro iban cada fin de semana hasta Dona Dana hasta que, explica Codesido, comenzaron a ponerse de moda los pubs.

La sala de todos

La Televisión de Galicia, por otro lado, grabó desde 1992 y durante una década el popular Luar en este espacio. «Axudaba publicitariamente moitísimo, pero tamén traía os seus gastos. Tivemos que facer reformas«, explica Codesido, que concreta que el programa se grababa los viernes y Dona Dana recuperaba su actividad sábado y domingo.

Era, por tanto, una actividad complementaria al funcionamiento habitual de la sala, que estaba llena. La presencia de Luar no ha sido la única televisiva en el espacio, que también fue plató de A Liga dos Cantantes Extraordinarios.

Los responsables de la discoteca, además, prestaban el espacio a jóvenes de Touro y Arzúa que querían celebrar festivales o desfiles para recaudar dinero para la excursión de fin de curso. Y aunque no se destinaba a la celebración de grandes eventos, sí se celebraron dos bodas con catering «preciosísimas».

Ignacio Codesido recuerda con mucho cariño todo lo vivido alrededor de Dona Dana. «Traballabamos moitísimo, pero pasabámolo ben. Pasamos moitos anos da nosa vida aí, pero os resultados eran bós e a xente queríache«, indica uno de sus socios fundadores.

Interior de Dona Dana, en Touro.


Interior de Dona Dana, en Touro.

Cedida

La impliación de los socios, así como de sus familias y amigos y de los trabajadores, era absoluta. «A xente non ía á discoteca, ía á súa sala«, rememora Codesido, que mira con esperanza el futuro de un espacio del que sigue siendo propietario y que desde el pasado mes de diciembre tiene una nueva gerencia.

En cuatro décadas, Massiel ha dado paso a Nueva Línea pero la esencia de Dona Dana se mantiene como un lugar en el que pasarlo en grande mientras se disfruta de la música y el buen ambiente. La sala que nació como un punto de encuentro sigue latiendo con fuerza y a buen ritmo en Touro.