Todavía se recuerda en El Puerto de Santa María como de repente ese cine de barrio, el Macario, el de siempre, se convertía en un teatro. Un teatro que en realidad no era tal sino que había sido cine y ahora dejaba a un lado … las palomitas para pillar las copas y mudar en bar estilo viejo cabaret parisino. Nacía Mucho Teatro, todo un ‘boom’ en el concepto de la noche portuense y también de toda la provincia. Entonces, eran principios de los años 2000 y el terciopelo, los butacones, los escenarios y ese gusto por el diseño de interior revolucionaban la estética y el reclamo del viejo pub de siempre.
Igual ocurría por aquellos tiempos también con La Pontona, una discoteca que emergía de una plataforma sobre el río Guadalete por el parque Calderón. Una discoteca con todas las piezas en su sitio donde por vez primera había sesiones DJ, bailarinas y espectáculos ‘curiosos y modernos’ para los que cientos de personas hacían cola. Los fines de semana era casi imposible entrar.
Y detrás de esas dos fórmulas de éxito del negocio de la noche estaba la misma persona: Pascual Llopis, conocido en El Puerto como ‘Pascuali’, un empresario de gran trayectoria que firmaba muchas de esas posibilidades de ocio y que así lo continuó haciendo también ‘cogiendo’ Banana (anterior Cielo de la Cayetana), en la céntrica Ribera del Marisco, o el chiringuito Margarita en Puerto Sherry o el restaurante de estilo cuidado, Babú, en el Pueblo Marinero, cerca de La Muralla. Y que ahora capitaneaba con otros socios el Puro Latino y otros próximos festivales de música en pueblos de la provincia junto a la Diputación.
Y saltó por los aires
Sin embargo para todo aquello, sobre todo estos últimos proyectos, hacía falta dinero y eso es justo lo que esta semana ha saltado por los aires. Pascuali era detenido este pasado miércoles en el marco de una operación contra el blanqueo de capitales de dinero procedente del narcotráfico. Él y otras diez personas más. Su arresto causaba una auténtico estupor en El Puerto y todos se preguntaban la causa de que el que en Navidad fue el Rey Melchor en la Cabalgata estuviera esposado.
Pero así ha ocurrido y además con una investigación conducida por la Guardia Civil, Fiscalía y el juzgado de instrucción número 5 de El Puerto que ha sido minuciosa y muy laboriosa, según las fuentes consultadas. De muchas pruebas y de ir hilando muy fino. De buscar conexiones entre los sospechosos y de poder cerrar esos vínculos a través de cuentas, facturas y también de posibles negocios y sobre todo, tráfico de influencias para acceder a patrocinios y adjudicaciones de conciertos y espectáculos que les rentara dinero y que también les pudiera ayudar para lavar esos billetes oscuros.
¿Qué dinero? Pues, según se destapa de las investigaciones hechas por la Unidad Orgánica de la Policía Judicial de la Comandancia de Sevilla y del equipo de Delincuencia Organizada y Antidroga (EDOA) de Cádiz, de un dinero posiblemente procedente del narcotráfico.
Y es ahí donde resalta una de las piezas principales de este caso, Mario G.L., un empresario sevillano, del extrarradio de la capital, que fue detenido el miércoles a primera hora de la mañana en su casa del lujoso barrio de La Matilla en Dos Hermanas. Ese sería el posible principal cabecilla de esta trama y una clave que de no aparecer en esta historia quizá no hubieran engrilletado a Pascuali. Su socio. Alguien de su supuesta confianza para emprender y que, según las fuentes consultadas próximas a la investigación y también de su entorno, tiene antecedentes por delitos de tráfico de drogas.
Otra causa, posible detonante de la investigación
Por tanto, se sospecha que ese vínculo pudo ser uno de los detonantes de esta operación que surgiría de otra anterior realizada en Sevilla que derivó en esta causa con ramificación en Cádiz y en la que los investigadores están mirando con lupa los contratos de adjudicaciones de estos emprendedores de la noche con organismos públicos como la Diputación de Cádiz o la Consejería de Turismo de la Junta como uno de los promotores del Puro Latino.
Tras dos días en calabozos (en su mayoría) este viernes los once detenidos han pasado a disposición judicial y dos de ellos, justamente Pascuali y Mario, han sido enviados a prisión comunicada y sin fianza. El resto de los implicados han quedado en libertad provisional con la obligación de comparecer en sede judicial cuando sean llamados. Entre ellos los hermanos Veiga, con negocios en Cádiz capital.
En cuanto a la investigación, las pesquisas continúan y no se descartan nuevos detenidos una vez que se analicen todos los papeles que los agentes se han llevado de los registros efectuados. En ese caso se entiende que pueda haber algún detenido más relacionado con la comisión de otro tipo de delitos como cohecho, prevaricación, revelación de secretos, uso de información privilegiada y tráfico de influencias, delitos todos ellos en los que la persona que los comete tiene que ocupar un cargo público o de funcionariado, y de momento, que se conozca, este perfil no se ha dado.
La causa por tanto continúa abierta y se prevé que su densidad sea importante debido al elevado número de detenidos, los registros y los intensos meses de trabajo y seguimiento.
