Willy moría ya hace unos días. En la barriada Juan XXIII de Jerez. En torno a las diez de la noche se precipitaba al vacío desde la última planta de un bloque de pisos en la calle La Cartagenera. Desde una altura de unos 15 … metros. Fallecía al instante. Los servicios de emergencias no pudieron hacer nada para salvarle la vida. La caída fue mortal. A.C.G. (su nombre real) llevaba un año viviendo en esa casa, acogido por una pareja de amigos de la infancia que le dieron un techo al descubrir que estaba en la calle. Pero esa noche algo ocurrió. Eso es lo que intenta descubrir la Policía.
Según aseguran varios testigos, a Willy fueron a buscarle. A esa misma hora tres hombres estaban preguntando por él por el barrio. Hasta que, al parecer, dieron con donde se estaba quedando a dormir. De esa forma entraron en el bloque y, según algunas versiones, comenzaron a amenazarle con pegarle si no les daba lo que buscaban. Algunos testimonios apuntan a que abrieron la puerta a la fuerza y a los pocos minutos el cuerpo de la víctima yacía en la plaza Pedro Palma.
Agentes de la Unidad de Delincuencia Especializada y Violenta (UDEV) de la Policía Nacional está recopilando pruebas y testimonios. El objetivo es saber si Willy se cayó intentando huir de los que le buscaban, si, asustado, se precipitó, o, muy por el contrario, si fue empujado. Según algunos testimonios todo se pudo tratar de un intento de ajuste de cuentas. Willy, a sus 35 años, había tenido serios problemas con el juego y todavía los andaba superando.
Se dieron a la fuga
Algunas personas pudieron ver los momentos justo posteriores. Una vecina asegura que vio a un individuo desprender desde lo alto por la fachada y los tendederos, mientras que los otros dos supuestos agresores se dieron a la fuga por las escaleras. Ninguno se quedó en el lugar una vez que Willy cayó. Ni rastro de ellos.
Pero a este respecto la Policía ya tiene evidencias de quienes pueden estar detrás de este suceso. O al menos quienes fueron testigo directo de tal trágico final. Y de este modo continúan con la operación que se ha puesto en marcha para resolver este delicado caso. «Desde pequeño tuvo una infancia muy dura», cuentan de la víctima. «Era una persona con dificultades, con una forma de ser muy inocente, casi como un niño, pero, aún así, a su manera de ser, era feliz». Sus amigos piden que se resuelva el misterio y que si hubo culpables… que haya «justicia».
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