Por más que fuera la decimotercera sesión y cayera en viernes, no hubo rastro de gafe. Al contrario. La noche respondió con fuerza y confirmó por qué estaba marcada en rojo en el calendario del Concurso. La presencia de los primeros premios de chirigota y cuarteto de 2025 garantizó una sesión de máxima atención, con un público que llegó con los deberes hechos: relajado, sin prisas y con ganas reales de disfrutar. Se notó incluso antes de que se levantara el telón, favorecido por las vísperas del fin de semana.
Más breve que otras preliminares, la función fue directa al grano y sostuvo el interés a base de nombres propios y un nivel notable, ofreciendo un espectáculo compacto y bien armado. Tener en escena a dos primeros premios no es un detalle menor: es un reclamo que eleva la exigencia y afila la mirada del aficionado. En un Concurso tan severo, donde el relevo generacional no siempre encuentra acomodo entre tanto apellido ilustre, cada nueva propuesta es un examen sin red. Esta sesión dejó claro que algunas llegan para algo más que para pasar.
El viernes fue también escenario de la defensa del título de ‘Los calaíta’, que regresaron con ‘Los amísh del mono, fuimos a por piononos (la decepción)’, asumiendo el riesgo de reeditar un éxito reciente. El humor volvió a tener peso específico gracias al cuarteto de Miguel Ángel Moreno y Ángel Gago, que con ‘¡Que no vengan!’ desplegaron, una vez más, su bisturí crítico y su dominio absoluto del tempo escénico.
La sorpresa más celebrada la firmó la comparsa de Nene Cheza, que da un salto de calidad al incorporar a Antonio Pedro Serrano, El Canijo, como letrista en ‘Los pájaros carpinteros’, una propuesta que no solo vuela alto, sino que deja poso. A ello se sumó el esperado regreso de Nono Galán con ‘El jovencito Frankenstein’, añadiendo un componente emocional a una noche que mantuvo al Falla atento y enchufado. Un mano a mano entre Cádiz y Sevilla que se repartió la sesión y elevó el listón.
Coro ‘Tu muralla’
El coro sevillano regresa al Gran Teatro Falla de Cádiz en el Concurso Oficial de Agrupaciones Carnavalescas de 2026 con ‘Tu muralla’, consolidando su presencia en una modalidad históricamente dominada por Cádiz. Hace 22 años, ‘Los Moracos de Triana’ marcaron un hito al convertirse en el primer coro de Sevilla en participar en el Concurso, abriendo un camino que hoy siguen grupos de Punta Umbría, Mérida, Granada, Ceuta o Tenerife. En su última participación, sin embargo, no lograron superar la fase preliminar.
En la última década, coros sevillanos como ‘La Centuria’, ‘Los Superhombres’ o ‘La Fiera’ han logrado consolidarse en el Falla, ganándose un lugar destacado entre la afición y la crítica. Este año, el objetivo del grupo es superar la fase preliminar tras quedarse fuera con ‘La última función’.
La letra de ‘Tu muralla’ corre a cargo de Sergio Molina Franco, quien también firma la música junto a Jesús García, repitiendo autoría por tercera ocasión. La puesta en escena muestra al coro amurallado en piedra, presentando una guerra de coplas y defendiendo a Andalucía como eje central de su propuesta.
En la presentación, lo mejor interpretado fue un giro cuanto menos original y muy sevillano, al incorporar las marchas procesionales ‘¡A la gloria!’ y ‘El Galileo’ de Virgen de los Reyes. En el primer tango, interpretado en el Día Mundial de la Libertad, el grupo buscaba reforzar ese mensaje, aunque resultó difícil de seguir debido a problemas de dicción y algunos desajustes en el compás. La orquesta volvió a destacar sobre las voces, desequilibrando por momentos la interpretación. Mejor los cuplés enchampelados que los tangos. Se chocaron con una muralla por unas limitaciones que ensombrecieron una buena puesta en escena, un tipo ajustado con una presentación que prometía.
En el popurrí, sin embargo, remontaron algo el vuelo; muy armónico y alegre, mostró la fuerza del grupo y su capacidad de reacción. Con todo, lo tendrán complicado para pasar el corte.
Comparsa ‘El jovencito Frankenstein’
Nono Galán regresa a la modalidad de adultos tres años después de ‘La isleta del tesoro’, que no logró superar la primera fase del COAC. Tras ganar el primer premio en la cantera con ‘Generación Z’, junto a su hijo Antonio, ahora presenta ‘El jovencito Frankenstein’, arropado por un grupo joven y desde el principio por un público que logró cautivar.
Galán cuenta con una amplia trayectoria tanto en adultos como en cantera, siendo autor de comparsas como ‘Los Guiaditanos’, ‘Los Ocho Emperaores’, ‘Los Libreros’ o ‘Los Girasoles’. Además, ha colaborado con Iván Romero en ‘Ni los buenos son tan buenos, ni los malos son tan malos’ y ‘¿Te lo cuento o te lo canto?’. Su ausencia en la pasada edición del Concurso hace que su regreso resulte todavía más esperado por la afición.
La agrupación presenta a unos montañeros —segunda comparsa con lentillas— que hacen una alegoría de jóvenes, siendo el mayor de los intérpretes de 30 años, «que a base de trozos va en busca de su identidad». La interpretación, bien cantada y sin estridencias, destaca por la madurez de un grupo muy joven, con tablas evidentes en escena. Las mochilas con sueños evocan recuerdos familiares y los tiempos complicados del machismo más rancio, en una melodía que brilla más en lo musical que en el desarrollo de la letra. La comparsa denuncia también el silencio universitario, percibido como un obstáculo frente a los nuevos tiempos ideológicos.
Los cuplés mantienen la política como tema central. En el primero, hacen referencia a TikTok, Vox y el Valle de los Caídos; el segundo recae sobre Feijóo, mezclado con Pastrana, manteniendo el tono satírico y ácido que caracteriza al autor. En el popurrí, la agrupación continúa con esa carga política, mostrando a un joven que idealiza los males que le persiguen, mientras mantiene vivo el recuerdo y el legado de sus mayores, tomando ejemplos de Cádiz para defender sus coplas. El popurrí destacó además por ser muy armónico y alegre, ofreciendo un cierre brillante y optimista. Una comparsa que aún debe seguir creciendo, buscando una identidad y unas formas que deberá consolidar en próximos carnavales.
Chirigota ‘Los Amísh del mono, fuimos a por piononos (La decepción)’
Si el Teatro estaba caliente, con ‘Los Amish’ directamente ardió. Los decibelios dispararon la temperatura ambiental y confirmaron que lo del pasado COAC no fue una moda pasajera, sino la aparición de un fenómeno con mayúsculas. Pocas chirigotas pueden presumir de haber provocado semejante impacto en tan poco tiempo. Y menos aún, de sostenerlo.
Su éxito consagró a Alejandro Pérez, El Peluca, como referencia generacional sin discusión. Tras levantar el primer premio con ‘Comparsa Los Calaíta (fuimos a por tabaco)’, regresan en 2026 con ‘Los amísh del mono, fuimos a por piononos (la decepción)’, un título que ya avisa: ironía, retranca y un punto de mala baba que bebe directamente del humor de Eugenio, sin caer en la copia ni el guiño fácil.
El Peluca, que ya había dejado huella con ‘Sácamela de la boca’, se confirma como autor con voz propia pese a su corta trayectoria. Un año de gira por España —Cataluña incluida— ha ensanchado el foco y elevado la expectación hasta niveles casi incómodos. La presión es alta, pero la chirigota no se esconde: viene a defender corona y a demostrar que lo suyo no fue flor de un día. De Wisconsin al Falla, el público cae rendido. Si Antonio Martín subió un burro a las tablas con ‘Agua clara’, ellos plantan un caballo… aunque sea de pego.
Porque llegar es difícil, pero quedarse lo es aún más. Y gestionar el éxito, una prueba mayor. En esa batalla se mueven estos Amish, que optan por endurecer el discurso y mirar atrás con más rencor que nostalgia. Reparten estopa sin demasiados filtros, cargando contra todo y contra todos, en una propuesta reivindicativa que por momentos parece pasar factura a sí misma. Defienden el primer premio recordando, quizá en exceso, lo peor del año.
La voz de Carol pone el contrapunto: acompasada, melódica y precisa, sostenida sobre una música dulce que contrasta con unas letras que muerden. Especialmente en el segundo pasodoble, centrado en las actuaciones humanas y el maltrato animal, uno de los puntos más serios y contundentes del repertorio. Dos pasodobles duros, sin concesiones, que marcan territorio.
En los cuplés encuentran mayor comodidad y desahogo, con referencias a los «miembros» y sus dimensiones, y a las playas gaditanas, buscando la risa directa. El estribillo, pegadizo y ligero, conecta con un aire de Carnaval añejo, pero pasado por el filtro del «Cádi, Cádi», ese que no se aprende, se hereda. El popurrí, muy armónico y alegre, equilibra el conjunto y devuelve el pulso festivo.
Estos norteamericanos de granja suenan con personalidad propia, aunque asoman guiños juancarlistas en las formas: en cómo apuntan, disparan y administran los tiempos y los acentos, siempre rematando en clave gaditana. Un repertorio sólido, a la altura de lo que se espera de ellos, que confirma que no son una moda ni un espejismo. Siguen subidos a la ola del éxito. La cuestión ahora es cuánto tiempo podrán mantenerse en la cresta sin que el peso de la corona empiece a pasar factura.
Cuarteto ‘¡Que no vengan!’
De primero a primero. Humor afilado, inteligencia quirúrgica y gaditanismo sin concesiones. Ese es el ADN del cuarteto de Miguel Ángel Moreno y Ángel Gago, auténticos dominadores del Gran Teatro Falla en los últimos años. Su nombre ya no necesita presentación: es sinónimo de calidad, ingenio y mala leche bien medida. Cada aparición en el COAC es una cita obligada, casi un examen para el resto de la modalidad. Marca época.
Desde la vuelta del Carnaval tras la pandemia, el grupo ha firmado una etapa sencillamente apabullante. Tres primeros premios —’Los ultraortodoxos de los callejones Cardoso’ (2022), ‘Escuela Taller de Gladiadores El Pópulo’ (2023) y ‘Ku Klux Klan Klan’ (2025)— y un segundo premio tan discutido como revelador con ‘Punk y circo, la lucha continúa’ (2024) confirman que, más allá del dictamen del jurado, este cuarteto es quien marca el listón. El resto, compite.
Este 2026 celebran además dos décadas desde ‘Un cuarteto con gancho’, la propuesta que selló la alianza entre Miguel Moreno, Ángel Gago, Chicho y Emilio Tello. Para este COAC regresan con ‘¡Que no vengan!’, junto al Figue, y vuelven a confiar la dirección escénica a Ángel Gago, el metrónomo perfecto para que el disparate nunca pierda el compás.
Su fórmula sigue intacta: crítica mordaz, lectura inteligente y un sentido del humor que no busca agradar, sino señalar. En esta ocasión se presentan como unos alpinistas tiquismiquis que cargan sin disimulo contra la masificación del Himalaya, una metáfora nada sutil del propio Concurso. Golpe tras golpe, doble sentido tras doble sentido, el mensaje cala: «las consecuencias de la masificación» también pasan factura al Carnaval. «Se nos rompió el Carnaval por no cuidarlo», claman, poniendo el dedo en una llaga que muchos prefieren mirar de lejos.
La competencia, en realidad, no está fuera. Ellos mismos parecen ser su mayor obstáculo, obligados a superarse año tras año en una escalada sin oxígeno. La expedición es constante discusión, ritmo endiablado y una carga gaditana que sostiene un pase redondo. El doble sentido es permanente y afilado, también como dardo hacia esas agrupaciones de fuera que no alcanzan el mínimo exigible. «El Everest es como el Falla, a más gente más morralla», sentencian, sin anestesia.
La parodia alcanza la cumbre con un cuarteto que toca el pico con la palma de la mano y un gaditanismo incuestionable. La actualidad entra sin pedir permiso: Lamine Yamal y su fiesta de cumpleaños, ‘El aceituna’ y la polémica fiesta de «los enanos», la Macarena, el guiño al cofrade sevillano y la controversia por la restauración de la Virgen. Todo cabe si sirve para afilar el mensaje.
Maldad, ingenio y una lucidez mental que pocos pueden sostener en preliminares. Letras potentes, tempos dominados y una sensación clara: están jugando en otra liga. Pase lo que pase en el Concurso, van otro año más a por todas. Y lo hacen desde arriba, donde el aire es más fino y el ruido, inevitablemente, molesta.
Comparsa ‘Los pájaros carpinteros’
Nene Cheza abre una nueva etapa en el COAC 2026 con ‘Los pájaros carpinteros’, tras quedarse el pasado año a las puertas de semifinales con ‘¡Payaso!’. Un paso adelante que no es casualidad. La autoría de la letra recae ahora en Antonio Pedro Serrano, El Canijo, que toma el relevo de José Luis Zampaña —este año en la comparsa de su hermano Miguel, ‘Salud, gaditanismo y libertad’— y firma una alianza que apunta alto. Pluma y música avanzan aquí en la misma dirección, sin tiranteces ni excesos.
Cheza, curtido durante años como componente y coautor en comparsas de Joaquín Quiñones como ‘La cárcel vieja’, ‘La Atlántida’ o ‘La playa de los secretos’, se ha asentado ya como autor con sello propio. A su lado, El Canijo aporta oficio, poso y una forma de entender la comparsa desde la musicalidad y el concepto, sumando además su experiencia reciente en el coro ‘El sindicato’, junto a Antonio Rivas y Julio Pardo.
Estos pájaros carpinteros golpean con criterio. Afinación limpia, potencia medida y una alegría musical que sostiene una comparsa vistosa, bien construida y muy aplaudida. Carpinteros de ribera que, como ellos mismos reconocen, levantan el barco de Paco Alba tabla a tabla, desde el respeto y la tradición, pero con mirada actual. Nada suena impostado.
El Teatro se convierte en protagonista absoluto con un pasodoble de altura, de esos que hacen detener el Concurso. Suena a gloria, a pellizco, a verdad. El dolor, la pena y el duelo del drama ferroviario se convierten en un ejercicio de memoria colectiva y reconocimiento, poniendo el foco en Andalucía y en «cómo son los andaluces» cuando el golpe es común. El Gran Teatro Falla, en pie, acaba cantando el himno de Andalucía. No es habitual. No es casual. Posiblemente los dos mejores pasodobles hasta la fecha en una misma sesión y una misma agrupación, algo poco frecuente y que firma como viene este año este grupo. En esa doble estocada reside buena parte del mérito de la comparsa. ‘Los pájaros carpinteros’ tallan con precisión el buen gusto y la calidad, dejando claro que Nene Cheza y El Canijo no vienen a probar suerte, sino a reclamar sitio entre las propuestas más serias del Concurso. Ojo a la comparsa.
Chirigota ‘Los legales, nosotros sí no???’
Carlos Acal Pakoli retoma oficialmente las riendas de su chirigota en el COAC 2026 con ‘Los legales, nosotros sí, no??’, tras dos años sin figurar como autor. Su grupo se rehizo en 2024 con ‘Ciego de tronos’, logrando un pase a cuartos, y el año pasado no superó la primera fase con ‘El beso más famoso después de Jenni Hermoso’, con música de Adrián López, El Waxi.
Pakoli, con amplia experiencia en chirigotas como ‘Campeones por cojones’, ‘Una insolación del carajo’ o ‘Ciego de tronos’, vuelve al Falla con un estilo ácido y humor característico, dispuesto a consolidar su lugar en la modalidad tras años de participación y éxitos intermitentes. Con una presentación larga como ella sola, se presentan los extremos de la selección Nico Williams y Yamine Lamal enfundados con la elástica de la Roja con la denuncia por la españolidad de estos jugadores con la mezcla política. Un tipo y un forillo del Temu acompañaron unas letras que enfriaron el ambiente reinante tras una noche redonda. Tuvieron más tiempo en rematar el maquillaje que en preparar un estribillo escatológico. Al menos, ellos hicieron su particular fiesta. Gago se lo debió pasar en grande…
Comparsa ‘Los señalaos’
La noche tuvo su mejor conclusión, un cierre que, de más a menos, hizo relamer aún más lo disfrutado. La comparsa de Alcalá de Guadaira de El Mazita regresaba al Gran Teatro Falla tras su estreno el año pasado con ‘Luna llena’. En esta edición lo hace con ‘Los señalaos’, un proyecto que reúne de nuevo a Manuel Márquez Vela y Manuel Vázquez Coronado, El Maza, en la autoría de la letra.
Su primera participación en Cádiz no tuvo el resultado esperado, quedando fuera en la fase preliminar, pero la experiencia solo ha fortalecido al grupo.
Con la soga al cuello, se presentan como rebeldes inconformistas, señalados y condenados a muerte. La propuesta se adentra en lo reivindicativo, recorriendo las historias de los ajusticiados por el poder, encajando el tipo en la temática y reforzando la narrativa del grupo. Quizás tiraron en exceso de ello sin aprovechar otras vertientes más originales.
Se echa de menos el piropo a Cádiz, cada vez más escaso, mientras la carga política se hace más evidente. Continúa con un símil entre un portal de Belén y Gaza. Las prohibiciones del Teatro y los «colaos» recuerdan que vienen de fuera. Fue la única letra que no incluyó la política. En el segundo cuplé tiraron de la forma de acabar con quien, si no, los políticos. Acabaron muy señalados.