El relato «consistente» de la chica agredida por Rafa Mir provoca una «investigación» a tres policías locales de Bétera

Ni la presión mediática ni el hecho de haber denunciado a una estrella del fútbol afectó a su relato sobre lo sucedido en el chalé de Rafa Mir. La sentencia de la Audiencia Provincial de Valencia que condena al delantero a una pena de cárcel, por una doble agresión sexual, subraya que la víctima, de 21 años, fue “consistente” y expuso con “coherencia” los hechos: “aportando detalles precisos”.

Tanto es así que la sentencia considera necesario investigar a tres de los cuatro policías locales de Bétera que se presentaron en el chalé de Rafa Mir, en la Urbanización de Torre en Conil, el domingo 1 de septiembre de 2024, cuando un vecino solicitó su presencia porque había dos chicas semidesnudas en la calle: una de 21 años y otra de 25 años.

«El Tribunal considera necesaria una investigación de este comportamiento, mediante la oportuna deducción de testimonio, dada la flagrante contradicción de su versión con la de las denunciantes, a las que atribuimos prevalencia probatoria», según expone la Audiencia Provincial.

Cualquier testigo está obligado a decir verdad en sede judicial y en el caso de un miembro de las Fuerzas de Seguridad se presupone veracidad a su testimonio, por lo que estos agentes podrían verse en la diana de un delito de falso testimonio contra la Administración de Justicia, castigado con penas de prisión de 6 meses a 2 años y multa de 3 a 6 meses.

Los agentes llegaron a declarar esto durante la instrucción judicial: «Les preguntamos en tres ocasiones, si había ocurrido algo, pero solo una de ellas dijo que había recibido un manotazo«. «De haber detectado que se había producido algún tipo de agresión sexual, habríamos seguido los protocolos, deteniendo a su responsable».

Pero los magistrados de la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial, Pedro Castellano, presidente, Clara Bayarri, y María Cruz Zabal Romero, ponente, tienen recelos sobre la actuación de los agentes después de analizar cada detalle de la versión ofrecida por la víctima de la doble agresión sexual de Rafa Mir, ocurrida en su lujoso chalé de Torre en Conil, el domingo 1 de septiembre de 2024, cuando militaba en el Valencia CF.

“En relación con la víctima doña ‘X’, su declaración ha sido clara, detallada, sin dudas en las respuestas y uniforme con sus anteriores manifestaciones judiciales”, según recoge el apartado de fundamentos de derecho de la sentencia que ha desatado un terremoto en el planeta fútbol y en el Ayuntamiento de Bétera.

Coches patrulla en la Comisaría de la Policía Local de Bétera.


Coches patrulla en la Comisaría de la Policía Local de Bétera.

En los juicios por agresión sexual siempre planea el debate de que no existe la víctima perfecta, pero en el ‘CasoRafa Mir’ esta víctima sí lo fue a ojos de los tres magistrados que componen la Sala y que suscriben una condena de 8 años y 6 meses de prisión que puede acabar con la carrera del futbolista que representó a España en los Juegos Olímpicos de Tokio.

El fallo pone el acento en el testimonio de la chica, de 21 años: “Dejó dicho en el juicio que el acusado Rafael Mir la arrojó vestida a la piscina, a pesar de manifestarle su oposición: ‘Me cogió en brazos como un bebé y me arrojó vestida a la piscina’. Y estando dentro los dos, la abrazó tocándole todo el cuerpo, metiéndole los dedos en la vagina, igualmente, sin su oposición”.

El delantero siempre ha mantenido que todas las relaciones sexuales que mantuvo aquel día fueron consentidas, tanto con esta joven, de 21 años, a la que conoció en la exclusiva Discoteca Mya de la capital del Turia, como con su amiga, de 25 años.

De hecho, aportó dos vídeos filmados por su amigo Bartolomé, militar profesional y que estuvo presente en aquella juerga, para demostrar que la denuncia era fruto de los celos de la chica de 21 años porque la besó en la discoteca y al llegar a su chalé se acostó con su amiga, de 25.

Incluso los testimonios de los amigos de Rafa Mir, el militar Bartolomé y el otro acusado, el defensa Pablo Jara del Alcantarilla FC, apuntaban a las desavenencias entre ambas veinteañeras, como el origen de las denuncias ante la Guardia Civil que detonaron la instrucción judicial.

Pero la Sala también entra al análisis de las pruebas aportadas por la defensa del entonces delantero ché y cree la versión de la chica, de 21 años, que siempre ha sostenido que fue agredida sexualmente en la piscina y luego en un aseo del chalé de Rafa Mir.

“Esta acción ha sido cuestionada desde la defensa, aduciendo que había otras personas en la piscina y ninguna se apercibió de la agresión. La señora ‘X’ responde a ello que sus movimientos defensivos eran inocuos frente al volumen corporal del agresor y hemos de entender que en un contexto intimidatorio general como es la estancia en la morada de éste y rodeada de sus amigos, además de la corpulencia invasiva (la víctima mide 1,65 y el acusado 1,90), estas circunstancias coartaban la libertad de la agredida, para exteriorizar su oposición con la voz o de otra forma más escandalosa, sabedora de su previsible ineficacia”.

“Por ello, hemos de acudir a su conducta posterior para corroborar la verdad de dicha oposición, así como a los motivos previos”.

“Los actos previos son bien elocuentes, pues la testigo [de 21 años] declara que habiéndole mostrado al acusado sus simpatías en la discoteca, le molestó que a la salida del local y en el trayecto al chalet de éste, comenzara a tocar e intimar con su amiga [de 25 años]”, según recoge la sentencia de la Audiencia.

“Reaccionando, bajándose de la parte trasera del taxi y subiéndose en el asiento delantero. Hecho reconocido por los tres”. Es decir, tanto Rafa Mir, como la víctima de las agresiones sexuales, de 21 años, y su amiga, la joven de 25 años, admitieron que se produjo el tenso incidente en el taxi que los trasladó desde la Discoteca Mya hasta el conocido residencial de Bétera.

La Sala sostiene que la joven de 21 años no quiere saber nada del futbolista desde que presencia cómo tontea con su amiga en el taxi. “La desafección que había nacido en doña ‘X’ se multiplicó cuando nada más llegar al chalé, se apercibió de que el acusado tuvo un contacto íntimo sexual con la amiga. Hecho reconocido también por los tres”.

“Fue en ese momento, cuando el acusado Rafael Mir después de haber estado con su amiga, trató de seducirla a su modo, diciéndole que quien le gustaba era ella y arrojándola a la piscina”.

Los magistrados exponen que la reacción que tiene la chica, de 21 años, al salir de la piscina, también es coherente con haber sufrido una agresión sexual en la casa de un extraño, con un comportamiento “tolerado” por sus dos amigos: el militar Bartolomé y el defensa Pablo Jara que también ha sido condenado por agresión sexual.

“En cuanto sale de la piscina, busca su teléfono para llamar a su padre y que pase a recogerla. No lo encuentra, piensa que se lo han escondido y llama desde el de su amiga. Como no sabe la dirección donde se encuentra, le indica a su padre que se guíe por la geolocalización que lleva su teléfono y acude donde se hallaba este punto de conexión que era la Discoteca Mya donde había dejado olvidado el teléfono”.

«Estos extremos los confirma la amiga, el padre e incluso el acusado y sus amigos, reconociendo que doña ‘X’ estaba buscando y preguntando por su teléfono. Evidentemente, la única explicación a este comportamiento de la joven solo puede ser su disgusto por la agresión que acababa de padecer«.

Los magistrados también atacan una de las pruebas que había aportado Jaime Campaner, abogado defensor de Rafa Mir: los dos vídeos que hizo el militar. En concreto, a las 8.46 horas y a las 8.48 horas del domingo 1 de septiembre de 2024.

Uno de ellos recoge un ambiente de cierto cachondeo, incompatible en apariencia, con una situación posterior a una agresión sexual. Y el otro se aportó para apuntalar la tesis de que las dos amigas se pelearon por estar con el futbolista del Valencia. Incluso en una de las grabaciones se escucha a Rafa Mir decirle a la chica de 25 años que se quede en su chalé: «Deja que se vaya ella». Todo ello, debido a que la joven, de 21 años, ha salido a la calle a que su padre la recoja.

“Las imágenes de los vídeos aportados por la defensa muestran a doña ‘X’ con un rostro que refleja un grave malestar, Dicha actitud es claramente indiciaria de la intimidación y agresión sufridas, viéndose atrapada contra su voluntad por el curso de los acontecimientos”.

l futbolista Rafa Mir durante el juicio celebrado este 28 de mayo, en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, junto a su amigo Pablo Jara, jugador del Alcantarilla CF que también fue juzgado.


l futbolista Rafa Mir durante el juicio celebrado este 28 de mayo, en la Sección Cuarta de la Audiencia Provincial de Valencia, junto a su amigo Pablo Jara, jugador del Alcantarilla CF que también fue juzgado.

El análisis de la segunda agresión sexual de Rafa Mir también lleva a la Sala a avalar la veracidad del relato de la veinteañera. “Doña ‘X’ declara que después de la llamada al padre, sale de la casa indignada y sin reparar en que no ha cogido sus pertenencias. Inmediatamente, al darse cuenta, llama y entra de nuevo a cogerlas”.

“Siendo ese momento, en el que el acusado Rafael Mir la coge de nuevo del brazo, y a la fuerza, la mete en un cuarto de baño, cierra el pestillo, la vuelve a forzar tocándole todo el cuerpo, metiéndole también los dedos dentro de la vagina”.

La Sala sostiene que los «hechos corroboradores» de su versión son el relato que ofrece la joven, de 25 años, al afirmar que su amiga salió mal del aseo: «El acusado la soltó cuando oyó los golpes sonoros de su amiga [la chica de 25 años] en la puerta, molesta por esta intimidación al creer que podía ser acordada [por Rafa Mir y la chica de 21 años], pero enseguida advirtió de que no era así al ver salir a su amiga descompuesta, sin respirar bien y sollozando”.

“Esta secuencia la declaran las dos amigas y la reconoce el acusado, sin saber dar una explicación a la reacción de la agredida […]- El Tribunal, obviamente, no encuentra otra explicación coherente a la tragedia mostrada por el semblante de la víctima que no sea la ofrecida por ella, en perfecta coherencia a su vez, con la primera de las agresiones”.

Prueba de ello es que la joven, “al igual» que en la primera agresión, «tomó la dirección de la puerta de salida, en esta ocasión, acompañada de su amiga [de 25 años]”. “Si hubiera querido intimar con él no habría llamado a su padre para que la recogiera, justo cuando el señor Rafael Mir empezaba a mostrar, de nuevo, interés en ella, diciéndole que lo ocurrido con su amiga son ‘cosas de la noche’ y que ‘quien le gusta es ella’, como reconoce don Rafael en la vista”.

Otro dato periférico que induce a los jueces a creer a la víctima es que pidió ayuda a un vecino de la urbanización que estaba paseando a su perro, debido a que su padre tardaba en llegar porque la ubicación del móvil lo llevó a la Discoteca Mya. Además, la joven pidió “insistentemente” el “visionado” de todas las grabaciones de las cámaras de seguridad del chalé de Rafa Mir.

“Su persistente petición carecería de sentido si los hechos no hubiesen ocurrido tal y como reiteradamente ha manifestado”.

También incide la sentencia en que la chica de 25 años, amiga de la joven agredida sexualmente por el delantero en dos ocasiones, corrobora el estado de agitación con el que salió del aseo del chalé de Torre en Conil, tras admitir que al principio ella se puso celosa porque creyó que estaba manteniendo relaciones con Rafa Mir, de forma voluntaria, a pesar de saber que ella se había costado antes con el jugador.

“Doña ‘X’ manifiesta escuchar ruidos en le baño, pensando que doña ‘X’ estaba intimando voluntariamente con Rafael Mir, increpándola por ello, hasta que la ve salir y se da cuenta de su estado, refiriendo que estaba muy mal, con un ataque de ansiedad y que casi no podía hablar, lo que confirman el resto de testigos, reacción que le pareció desproporcionada a sus palabras, advirtiendo de que algo grave había ocurrido en el interior del baño”.

A continuación, decide marcharse con su amiga, «pese a que no era su deseo», «enfrentándose con Pablo Jara ante la situación, motivo por el cual las echan a la calle a empujones y le propina el golpe en el rostro. El propio Bartolomé refiere en el acto del juicio que le sacó un vaso de agua para tranquilizarla”.

Todo ello, lleva a los jueces a insistir en que la chica, de 21 años, no varió su conducta hacia el delantero ché: “En todo momento, doña ‘X’ a lo largo del iter criminis, muestra su negativa a la proximidad e intimidad con el señor Rafael Mir. Ello desde el preciso instante en el que él exhibe interés sexual por su amiga, ya en el taxi se pasa delante, lo cual corroboran los tres […]”.

Llegado este punto de la sentencia es cuando emergen las dudas acerca del papel que desempeñó la Policía Local de Bétera aquel día y si pudieron omitir información, bien durante la instrucción judicial, o en la vista oral, cuando declararon como testigos con la obligación de decir verdad.

«Un extremo adicional a los anteriores indicios corroboradores de la verdad del testimonio de la denunciante, es la denuncia verbal que hizo de lo sucedido a la policía local mujer que acudió junto a sus compañeros. Doña ’X’ declara que, por vergüenza, no contó las agresiones sexuales a los policías varones hasta que vio a una mujer policía que le infundió más confianza».

Se aproximó a ella para darle cuenta de lo que había pasado, así, un testigo refiere que las vio hablando algo retiradas de los demás». “En el acto de la vista, el policía local de Bétera declaró que estaba al lado de las dos y escuchó que la denunciante dijo que fue al baño voluntariamente y que se sintió incómoda y el acusado [Rafa Mir] paró cuando le dijo que parara».

Rafa Mir y Pablo Jara, en septiembre de 2024, tras ser detenidos por la Guardia Civil.


Rafa Mir y Pablo Jara, en septiembre de 2024, tras ser detenidos por la Guardia Civil.

EP / EFE

La sentencia de la Audiencia Provincial hace hincapié en la conducta que mostró esa agente durante su declaración en la vista oral, celebrada el pasado 28 de mayo.

“La policía local femenina de Bétera declaró, igualmente, con mucho nerviosismo e inseguridad, pretextando que ello obedecía a que era una de sus primeras actuaciones, que doña ‘X’ le dijo que la intimidad había sido consentida y que Rafael Mir paró cuando le dijo que parara. El policía local de Bétera confirmó lo manifestado por sus compañeros”.

Tales afirmaciones contrastan para los jueces con esto. “Las dos denunciantes pusieron de manifiesto la indolencia de la policía local para protegerlas, señalando incluso que se reían junto a los acusados».

«El Tribunal considera necesaria una investigación de este comportamiento mediante la oportuna deducción de testimonio, dada la flagrante contradicción de su versión con la de las denunciantes, a las que atribuimos prevalencia probatoria”.

Los magistrados creen que es lógico que la joven, de 21 años, optara por hablar con la agente antes que con sus compañeros «por vergüenza», al tiempo que remarcan que el testimonio ofrecido por su progenitor ya ponía en duda la actuación policial.

“Declara asimismo el padre, en el acto del juicio, que le sorprendió ingratamente cuando llegó al lugar de los hechos que la Policía le dijo que ‘lo único’ que había ocurrido es que había golpeado a doña ‘X’ [la chica de 25 años], sorprendiéndole su actitud de restar importancia a los hechos».

De forma que la Audiencia Provincial considera necesario deducir testimonio «de las declaraciones vertidas por los policías locales -número ‘X’, ‘X’ y ‘X’- en el acto del juicio oral, por si fueran constitutivas de un delito de falso testimonio».

Es evidente que el ‘Caso Rafa Mir’ no se ha cerrado. De un lado, los agentes tendrán que volver a prestar declaración, y de otro, la sentencia será recurrida tanto por el delantero, condenado a 7 años por una doble agresión sexual y a 18 meses por lesiones, como por su amigo Pablo Jara, condenado a 2 años y 6 meses de cárcel por agresión sexual, lesiones y delito contra la integridad moral.

Rafa Mir, junto a su abogado Jaime Campaner, el 28 de mayo, llegando a la Audiencia Provincial de Valencia.


Rafa Mir, junto a su abogado Jaime Campaner, el 28 de mayo, llegando a la Audiencia Provincial de Valencia.

Europa Press

La Audiencia Provincial también da credibilidad a la agresión sexual sufrida por la joven, de 25 años, cuando se lanzó a la piscina en tanga, tras haber mantenido sexo con Rafa Mir y fue abordada por el entonces defensa del Alcantarilla: Pablo Jara.

“Los hechos padecidos por la denunciante doña ‘X’ son muy concretos y más visibles. Su atención se centraba también en el acusado Rafael Mir con el que tuvo contacto íntimo, pero no en el acusado Pablo Jara que también pretendió acceder a tener una relación con ella, abordándola en la piscina con tocamientos por los senos y otras partes corporales, sin su consentimiento y con su oposición manifestada”.

“Pero soportando la presión del ambiente y el deseo, infiere el Tribunal, de prolongar sus contactos con el acusado Rafael Mir. La corroboración de su verdad viene dada, de nuevo, por los actos posteriores”.

“Doña ‘X’ [la chica de 25 años] expresó en el juicio el ataque padecido y quizás, su negativa trajo consigo que el acusado Pablo Jara se ensañara al echarles a empujones a las dos amigas a la calle, llamándolas ‘niñatas’ y dándole un manotazo en la boca. Lo reconoce el acusado, negando tan solo que le diera el manotazo en la boca, pero los vigilantes de seguridad de Levantina que fueron los primeros en llegar, declaran haber visto la hinchazón en la boca y sangre en el labio superior, así como que las chicas estaban semidesnudas y una de ellas con un ataque de ansiedad”.

“Por tanto, queda plenamente acreditado el golpe que propinó Pablo Jara a doña ‘X’, produciendo lesiones y escoriación en el codo, al caer por los empujones que dio para echarla de la casa. También quedan acreditadas las vejaciones”.