El día que el viudo de Olivia Valere colocó a su hijastra Karen al frente del imperio familiar y la apuesta terminó en guerra

Olivia Valere llegó a la Costa del Sol por casualidad. Fue el 5 de enero de 1985. La empresaria de origen francés aterrizaba en Málaga, en un avión fletado, para asistir al cumpleaños en Estepona de su gran amiga, la famosísima cantante coreana Kimera (72 años).

Se quedó tan impresionada y cautivada por el clima que cuando regresó a París decidió cerrar la discoteca que regentaba en la ciudad del Sena para abrir otra en Marbella.

Se instaló en Puerto Banús y allí, en los bajos del lujoso edificio Gray D’Albion, abrió un pequeño club. Poco a poco se convirtió en una figura clave de la noche desde los años 80, pero en 1997 la apertura de la discoteca Olivia Valere marcó un antes y un después.

Olivia Valere en 1993 en su mansión de Marbella.


Olivia Valere en 1993 en su mansión de Marbella.

Olivia Valere en una fiesta en julio de 2016.

Naomi Campbell (55) amadrinó la inauguración. Se dice que la modelo estaba pasando por un momento personal complicado tras una ruptura y eligió Marbella y la fiesta de su amiga Olivia para «ahogar las penas» y dejarse ver.

Su presencia atrajo a toda la prensa internacional. La discoteca pronto se convirtió en el epicentro de las grandes fiestas donde el glamour, el derroche y sobre todo, las excentricidades, fueron las protagonistas. Eran los tiempos de Jesús Gil.

En una entrevista en 2016 en EL ESPAÑOL, la propia Olivia Valere recordó «un cumpleaños en que llegó un helicóptero al patio de Babilonia con el regalo de un ruso obsequiando a su esposa por sus cincuenta años con diamantes«.

Aquellos años pasaron a la historia como la época dorada de Marbella, donde había personajes y famosos inmensamente ricos. Por los reservados de la discoteca se dejaron ver iconos internacionales de la talla de Mick Jagger (82), Eva Longoria (51), Prince o Bruce Willis (71).

Otros clientes muy conocidos fueron Julio Iglesias (82), Liz Taylor, Sean Connery, Paris Hilton (45) o Adnan Kashoggi.

Paris Hilton junto a Olivia Valere en 2014.


Paris Hilton junto a Olivia Valere en 2014.

Getty

Sin embargo, la muerte de la reina de la noche marbellí en junio de 2022 supuso el principio del fin. Si bien es cierto, que el nivel de las fiestas ya había disminuido parece que la gestión de Xavier Valere, el pequeño de los tres hijos de la empresaria y el último que tuvo con el abogado francés Philippe Valere, no ha dado el resultado que esperaban.

Cesión

La discoteca ha cerrado después de casi treinta años como punto de encuentro de la jet set de Marbella, según adelantó Diario Sur.

Xavier había apostado por integrarse en el circuito de los grandes disyoqueis, pero «es muy caro» y ha terminado desistiendo, apuntan.

EL ESPAÑOL se ha puesto en contacto con una fuente próxima a Olivia Valere, tras salir a la luz la noticia. Según explica, no es un cierre como tal sino una especie de cesión.

La discoteca se alquilará a partir de ahora, y por diez años, al multimillonario británico y boxeador Joe Fournier y sus socios en España, los mexicanos Mandala Group, liderado por la familia Altamirano.

Discoteca Olivia Valere.


Discoteca Olivia Valere.

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La herencia de Olivia Valère, al borde del juicio: sus tres hijos pleitean por ella a la sombra de su viudo

Si Olivia Valere hubiera seguido viva, hubiera tomado la misma decisión que su hijo. «Su lema siempre fue renovarse o morir», asegura esta fuente.

«Ha llegado un momento en que se ha decidido invertir y poner fuerzas en otras cosas. Ha aparecido un grupo inversor y se ha tratado de una evolución del negocio. Se ve como un cambio y una evolución».

«El restaurante sigue al frente de la familia Olivia Valere. O sea, Philippe Valere y sus dos hijos, Virginia -de un matrimonio anterior- y Xavier. Hay gente trabajando allí, pero todo pertenece a la familia Valere», comenta la persona cercana a la familia Valere.

Es decir, los herederos de la empresaria se quedan con el dinner show LOV Olivia Valere, un local ubicado en el Palacio de Babilonia y en el que se combina experiencia musical y gastronómica, la nueva forma de entender el ocio nocturno.

De hecho, LOV Olivia Valere ha lanzado un comunicado oficial aclarando la confusión: «Queremos aclarar que la discoteca comienza una nueva etapa. Olivia Valere cede el club a nueva generación que asumirá la gestión con el objetivo de potenciar la noche y devolver todo su esplendor a este edificio mítico».

Olivia Valere en una fiesta en julio de 2016.

La discoteca pasa a llamarse La Bonbonniere, pero «familia Valere continúa al frente de la propiedad, preservando el legado, la esencia y la identidad de uno de los espacios más emblemáticos de la noche internacional», concluye el comunicado.

Guerra familiar

La empresaria francesa se casó dos veces. Su primer marido fue Albert Albouhair, con quien se dio el ‘sí, quiero’ cuando ella tenía solo 18 años. De esta unión nacieron sus dos hijos mayores, Karen -también conocida como Carinne- y Arnaud.

Philippe Valere es su viudo y su segundo esposo, un abogado francés de quien tomó el apellido Valère -como es costumbre en Francia-. Con él tuvo a su tercer hijo, Xavier.

Mientras Olivia estuvo viva siempre reinó la paz familiar, pero tras su fallecimiento las rencillas y tensiones vieron la luz.

Según ha revelado a EL ESPAÑOL la fuente próxima a los Valere: «Philippe fue muy flexible desde el principio. De hecho te digo, colocó a Karen para llevar el negocio. Y luego pasó lo que pasó. Karen se atribuyó una serie de derechos, y Philippe toma la decisión de que esto no podía seguir así».

«Y ahí es cuando empieza la guerra. Pero al principio no te puedes imaginar, o sea, hubo disposición por parte de todos de tirar adelante, de estar juntos, pero se fue todo al garete. Y para Philippe esto ha sido durísimo».

En septiembre de 2023 -Olivia Valere murió en 2002- los herederos de la francesa fueron a los tribunales por la herencia. El imperio Valere facturaba millones de euros.

Olivia y su segundo marido, Philippe Roger.


Olivia y su segundo marido, Philippe Roger.

Solicitaron la intervención judicial para su división, que es el procedimiento que se pone en marcha cuando los herederos no se ponen de acuerdo en firmar un pacto extrajudicial.

Philippe Valere era el heredero universal de la fortuna, una fortuna que por cierto, ayudó a amasar mientras estuvo casado con Olivia. Sus hijastros, Karen y Arnaud, no conformes con que su padrastro tuviera una mayor porción del pastel, lucharon por un reparto equitativo de los bienes.

La justicia finalmente dio la razón a Roger Valere. Por el camino hubo peleas y acusaciones muy graves.

Philippe Valere logró el control de gran parte del patrimonio y, lo más importante, de la gestión de la icónica discoteca en Marbella. Hasta su traspaso, él y su hijo Xavier se han ocupado del negocio.

El espacio reabrirá antes del verano bajo el nuevo concepto.