Grazalema, la vida después de un desalojo

Jesús Mejías

Tras la feliz vuelta a casa, llega el momento de asumir la realidad. Este martes ha sido una jornada de reflexión y balance para los vecinos de Grazalema que el lunes pudieron regresar a sus domicilios después de once días desalojados. Muchos fueron acogidos durante estos días por familiares o amigos de localidades vecinas, mientras que una amplia mayoría se tuvo que trasladar al municipio de Ronda. Un 80% de la población ha vuelto a casa, mientras que los geólogos del Consejo Superior de Investigaciones Científicas (CSIC) trabajan para constatar que la «zona roja» de Grazalema es segura.

Los grazalemeños tienen ganas de recuperar su vida, aunque aún les quedan. El jueves 5 de febrero tuvieron que marcharse «con lo puesto» y sin apenas tiempo «para proteger la casa». Un hecho jamás vivido en el municipio en el que más llueve en España. El miércoles 4 de febrero, con casi 600 litros en 24 horas, es el segundo registro con precipitaciones más altas en España desde que se tienen datos. Solo ha llovido más en Valencia durante la Dana.

Imagen principal - Algunas calles del municipio continúan cortadas

Imagen secundaria 1 - Algunas calles del municipio continúan cortadas

Imagen secundaria 2 - Algunas calles del municipio continúan cortadas


Algunas calles del municipio continúan cortadas.


(Antonio Vázquez)

El miedo y la preocupación han sido los sentimientos predominantes durante los once días en los que permanecieron fuera de sus casas. Muchos se marcharon con prisas, dejando incluso «las puertas abiertas», según relatan algunos vecinos. Ahora, tratan de recuperar la normalidad. Vuelven a levantarse las persianas de los comercios, la farmacia ya atiende y varios supermercados han reanudado la actividad e incluso algunos bares no han cobrado el café a primera hora de la mañana.

Ha sido también una jornada de reencuentros. «Vaya por dios, yo creía que te iba a perder de vista y mira donde estás otra vez», le comenta un vecino a otro en una cafetería en la plaza del pueblo junto al Ayuntamiento. Las reuniones se improvisan en cada banco de la ciudad. «¿Y tú? ¿Te fuiste con tu hija?» Le pregunta un vecino a un amigo. «Siempre estamos aquí por las mañanas hablando y con nuestra cosita y nos hemos echado de menos» cuentan a este medio.

Vecinos de Grazalema se reencuentran tras once días


Vecinos de Grazalema se reencuentran tras once días.


(Antonio Vázquez)

Es el momento de evaluar los daños. Aunque algunos comercios han podido reabrir con relativa normalidad, otros han registrado desperfectos de mayor consideración como consecuencia de las lluvias.«El agua salía del suelo para arriba», comentan. Y todos coinciden, «nunca había llovido tanto en Grazalema», aunque los más mayores recuerdan otra fecha: «En 1963 también llovió muchísimo durante muchos días», pero «nunca se había visto un río de agua bajando por las calles de la ciudad».

Hay calles en las que la situación resulta especialmente visible: en una acera, varias viviendas permanecen precintadas y cerradas; en la de enfrente, a apenas unos metros, la vida ha retomado su curso. «Esta es nuestra casa. No podemos entrar, pero hemos venido a ver cómo estaba y a hacernos una foto de recuerdo», explica un matrimonio de la calle de Las Piedras, a la espera de recibir la autorización que les permita regresar definitivamente.

Han sido muchos días lejos de casa

José María volvió anoche de madrugada a Grazalema, aunque no ha podido acceder a su domicilio aún por vivir en la denominada zona roja. «Aquí estoy intentando a ver si me dejan entrar un momento a coger un bastón que no puedo andar bien», comenta.

Mientras regresa a casa se queda a dormir en el apartamento de un conocido. Durante once días ha vivido en Ronda. «Allí nos han atendido súper bien», pero reconoce que «han sido muchos días y estábamos cansados».

Aún no sabe cuándo volverá a casa. «Estamos esperando, pero no sabemos nada».

El trabajo de campo de los geólogos

El retorno de los vecinos a Grazalema coincide durante unos días con el trabajo de los geólogos del CSIC, quienes continúan haciendo el trabajo en la campo en el municipio para determinar si la zona roja, donde aún no han podido volver a casa, es segura.

Los geólogos trabajan sobre el terreno


Los geólogos trabajan sobre el terreno.


(Antonio Vázquez)

Un equipo de LA VOZ ha sido testigo de su trabajo. «No te muevas ahora que se registran las vibraciones de tus pisadas», advierte uno de los geólogos. Su trabajo consiste en desplegar una serie de sensores por las calles que de momento están cerradas, y uno de los geólogos golpea el suelo con un martillo. «Cuidado que saltan trozos de piedra», advierten de nuevo. Reiteran que es importante que nadie ande cerca porque los pasos generan una serie de vibraciones que pueden alterar los resultados.


Así trabajan los geólogos en Grazalema.


(Antonio Vázquez)

En una furgoneta con un ordenador se van registrando las vibraciones. «Queremos saber que es lo que hay debajo y si es peligroso», afirman. «La señal que se registra se procesa en un laboratorio donde se obtienen los resultados».