
Aunque la programación del Carnaval de Cádiz continúa. en la jornada previa del Miércoles de Ceniza se ha llevado a cabo la quema del dios Momo. Un acto simbólico que se ha vivido en la plaza de San Antonio.
Luis Rivero ha sido la figura que las peñas carnavalescas han elegido este año para encarnar la figura del Gran Momo. Al autor se le ha visto emocionado en algunos momentos en un acto en el que ha desgranado algunas de las claves del Carnaval ideal para él.
Peticiones
Ha reclamado un Carnaval feminista: «Ojalá que el machismo inherente, antiguo, retrógrado y enemigo de la libertad quede sumido en sus cenizas para no resurgir jamás, y demos paso a un Carnaval dónde seamos capaces de hacernos mirar nuestros errores (yo los he tenido y probablemente los seguiré teniendo) para construir desde ellos la igualdad que desde hace décadas reclaman mujeres que abrieron la veda y que tanto sufrieron para conseguirlo». Un alegato muy sentido en el que también ha mostrado su apoyo a las agrupaciones de mujeres que han tenido incidentes en la calle durante este fin de semana.
También ha pedido un Carnaval libre, «y libre significa valiente. La valentía de quienes sean capaces de expresarse dejando que no haya más límite que el buen o mal gusto de lo que se quiera decir. ¿Puede molestarme? Sí ¿Puede ser grosero? Sí ¿puede ser incorrecto? Sí ¿puede ir a contracorriente? Sí. Todo vale si es sincero, porque solo desde esa sinceridad surgirá la verdadera libertad».
Luis Rivero también ha hecho una férrea defensa del tango: «Ojalá que desde las cenizas que hoy dejarán las llamas, resurja el aprecio, la valoración y la consideración al tango de Cádiz. Coros clásicos, antiguos, modernos… coros todos que siguen manteniendo una pieza extraordinariamente gaditana».
Otras de las peticiones del Carnaval ideal incluye una concejalía especifica para esta fiesta y entender «que el protagonismo del Carnaval recae por encima de todo, en quienes dedican su tiempo, esfuerzo y creatividad a construir coplas y a interpretarlas».
A la conclusión de su discurso que incluyó la interpretación de distintas coplas. Luis Rivero cogió una bengala y se dirigió hacia la figura del Gran Momo para prenderle fuego y cerrar el acto.